¿Puede una hamburguesa saber a Felicidad?

¿Puede una hamburguesa saber a Felicidad?

El día de hoy salí desde las 10 de la mañana de casa rumbo al aeropuerto para volar a Monterrey y posteriormente a Houston.

Llegué a mi hotel a eso de las 9:30 de la noche, hice check-in, dejé mis cosas y salí para buscar un lugar donde cenar. Las opciones estaban muy limitadas, el Taco Bell ya estaba cerrado, el 7-Eleven sólo ofrecía papas o dulces y el Jack in the Box estaba cerrado pero, el drive thru es 24 horas.

Me acerqué a la parte donde ordenas desde tu vehículo pero, al yo estar a pie, no me hicieron caso. Me acerqué a la ventanilla y le dije a la persona que estaba atendiendo, que me gustaría ordenar un combo número 1. Me dijo que, desafortunadamente, no podía servirme porque no tenía un coche. Le dije que yo era de México, que sólo estaba por una noche en Houston y que no era sencillo que yo tuviera un coche en estas circunstancias. Me dijo que esa era la política, que si por el fuera me vendería la comida pero, que estaba fuera de su alcance.

Mis opciones se limitaban a lo que el 7 Eleven podría ofrecerme pero, de pronto, escuche a un par de personas que me preguntaban qué es lo que había pasado. Estaban junto a sus coches, muy lujosos por cierto -ambos eran Cadillacs. Les compartí la situación y uno de ellos dijo: Así son sus políticas, no pueden hacer mucho. En broma, le dije que no me quedaba más remedio que pedir un Uber para poder pedir mi comida. En ese momento, el otro conductor me dijo: “¡Eso está mal!, ¡Tu tienes que comer!, ¡Sube a mi coche, veremos que te dicen ahora que vas en un Cadillac!

Creí que era broma pero, subió a su coche y me dijo: “Sube a la parte de atrás, vamos a pedir comida”. Con cierto miedo, subí a la parte trasera del coche y Martin salió del estacionamiento, dio la vuelta a la manzana y entró al drive thru del Jack in the Box. “Tengo mucha curiosidad de lo que te van a decir” me dijo.

Llegamos a la zona donde ordenas, pedí mi combo número 1 con un Doctor Pepper y avanzamos a la ventanilla. Al llegar, le dije al chavo: “Tuve que pedir Uber para poder cenar”, reí. El contestó con una sonrisa también y mi nuevo amigo le dijo “No puedes hacer eso a la gente, ellos están cansados y tienen hambre. ¿Acaso no puedes ser más flexible con tus políticas?” No contestó, se limitó a cobrarme y a decir “Enjoy your food”.

Martin rió y regreso al estacionamiento junto a su colega. Al bajar le agradecí muchas veces y le pedí que me permitiera tomarle una foto. Aceptó muy contento. Al despedirme, pude escuchar que le decía a su colega, “Ves, soy un superhéroe!”

A lo lejos le grité, ¡Si Martin, sin duda, eres un superhéroe! ¡Mil gracias!

Llegué al hotel, abrí la bolsa de papel, saqué la hamburguesa y me supo a pura Felicidad.

16/10/2016 Houston, Texas.

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