La felicidad en la enfermedad

Cualquiera podría decir que uno no puede ser feliz si se está enfermo, ya sea porque no puedes salir a la calle o porque no te sientes con ánimos.

Les voy a contar justo lo que me sucedió la semana pasada:

Además de mi trabajo en Neuva, una de mis grandes pasiones es mi negocio de flores. Desde que las puse a la venta han sido un éxito, no he parado y estoy tan feliz por ello, sin embargo, después de semanas de arduo trabajo, de desveladas y mal pasadas, mi cuerpo dijo: ¡Basta!. Por lo que me debilité, pesqué un virus, me enfermé y terminé en la cama.

Bien dicen que de lo malo puedes sacar algo bueno. Tenía un libro que compré hace algunas semanas y que por falta de tiempo no había podido leerlo. La enfermedad me ayudó a hacer algo de lo que más disfruto: sentarme a leer un libro.

Me sentí contenta y en ese momento me cayó el 20 de que si no me hubiera enfermado, hubiera seguido con el mismo ritmo y no hubiera podido darme el tiempo de volver a hacer algo que también me gusta y que no es necesariamente trabajo.

La enseñanza que me dio la vida fue no esperar a tener una enfermedad para darle una pausa a nuestra pasión y  disfrutar de esas otras pequeñas cosas que nos hacen felices.

 

Photo by Owen Beard on Unsplash
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *