Equipos felices

Recuerdo que hace unos años tuvimos una ola de promociones de personal en la empresa en la que trabajaba. Mucha gente creció gracias a las aperturas que hubo en ese tiempo, lo cual implicó que tuviéramos que capacitar a los auxiliares para que fungieran con éxito su próximo puesto y aprovechamos para re-capacitar a nuestros Gerentes Junior.

Nos dimos a la tarea de organizar 2 días de aprendizaje intensivo. El primer día fue en el
aula de una universidad, donde se impartieron varios cursos entre los que estaban:
Liderazgo, Manejo de Conflictos, El papel del Supervisor, Trabajo en equipo y Presentación
de Resultados. El segundo día fue más dinámico, porque fue trabajo de campo. Los llevamos
a que convivieran con la naturaleza, les pusimos algunos desafíos y a hacer un poco de
ejercicio.

La primera sesión fue un poco más teórica, sin embargo tuvimos dinámicas en las que se
ponía a prueba su capacidad para negociar, para resolver, para aprender y manejo de
personal. En la segunda sesión, lo que queríamos lograr es que fueran capaces de trabajar en equipo,
trabajar bajo presión y empoderarse.

Lo que más me llamó la atención de esas sesiones fue la respuesta tan positiva y abierta
de la gente a querer aprender, a tener más herramientas para realizar mejor su trabajo,
conocerse más a ellos mismos y de lo que son capaces de lograr. El darse cuenta que
muchas veces no todo depende de ti, que es bueno y necesario pedir ayuda y que trabajar en equipo
puede ser más efectivo ya que hay un mundo de posibilidades y que es bueno aprender
de otros.

Muchas veces crees que conoces al personal con el que trabajas y, erróneamente, los
etiquetamos de acuerdo a lo poco que hemos visto de ellos. En esa ocasión, al verlos poner
en práctica sus habilidades, como luchaban por ganar el primer lugar, como se ayudaban entre ellos cuando algo se trababa, la capacidad de enseñar al otro y de aprender juntos, fue mágico
para mí. El darme cuenta que cuando te enfocas en lo positivo de cada persona puedes lograr
una obra de arte, es algo que nunca olvidaré.

Entre risas, convivencia y un excelente ambiente terminaron nuestra sesiones, las cuales
fueron un éxito porque cumplieron su cometido: Un equipo comprometido, capacitado,
empoderado y feliz.

Con el paso del tiempo, mi mayor satisfacción fue ver como estas personas que formaste y
a las que les diste herramientas para hacer mejor su trabajo recordaban esos días como lo
mejor que pudo haberles pasado en su vida laboral, como pedían que esa misma capacitación se replicara hacia los nuevos gerentes y supervisores, convencidos que, después de esos días, su vida se convirtió en una mejor.

¿Has estado una capacitación así? En caso de que no, ¿Te gustaría estar en algo similar? Escríbeme y compárteme tu experiencia a lorena@neuva.biz

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